HISTORIA DEL MOVIMIENTO PSICOANALITICO EN MÉXICO

1971

Publicado en Neurología-Neurocirugía-Psiquiatría (México), Vol. 12, Núm. 4.

En Obras escogidas.

En In Memorian, Homenaje póstumo en Monterrey.

Antes de iniciar mi exposición[1] deseo aclarar que en el volumen II, números 1 y 2 de Cuadernos de Psicoanálisis, enero-junio de 1966, el que suscribe y el Dr. Ramón Parres presentaron un artículo con el título del presente trabajo. En aquel entonces la idea de hacer una reseña de la historia del movimiento psicoanalítico en México había sido sugerida por una invitación que nos hicieron los doctores Franz Alexander, Martín Grotjahn y Samuel Eisenstein, los cuales estaban elaborando el llamado «Project on Psychoanalytic Pioneers». Ese artículo fue entregado para su publicación de enero de 1962. Debido a la muerte del Dr. Franz Alexander, en marzo de 1964, sólo se publicó la parte biográfica del «Psychoanalytic Pioneers» donde, según sus propias palabras, intentaban describir en  breves perfiles a las personas, hombres y mujeres, que hubiesen realizado contribuciones permanentes a la teoría y técnica del psicoanálisis y que, por lo tanto, pudieran considerarse como los pioneros de nuestra ciencia.

En el proyecto inicial, al lado de los perfiles anteriores, se pensaba publicar estudios monográficos acerca del desarrollo del psiconálisis en los diferentes países del mundo donde hubiese adquirido un desarrollo de importancia. La sección sobre el desarrollo del psicoanálisis en los diferentes países se canceló por el deceso de uno de los directivos del proyecto. Con anticipación, el Dr. Parres había publicado un artículo en Actualidad médica, Vol. 1, Núm. 1, febrero de 1960, intitulado «La Educación Psicoanalítica en México»; Emmanuel Schwartz, «The Development of Psychotherapy in Mexico,» publicado en Progress in Psychotherapy, Vol. II, Grune and Stratton, New York, 1957 y el que suscribe una comunicación en la Cuarta Asamblea Médica de Occidente en Guadalajara, Jalisco, como ponencia de la Asociación Psicoanalítica Mexicana intitulada «La formación médico psicoanalítica». Por último, el Dr. Parres presentó en el Alumni Day, mayo 23 de 1959 en el Psychoanalytic Clinic for Training and Research, Department of Psychiatry de la Universidad de Columbia, una ponencia denominada «The Founding of the Mexican Psychoanalytic Association and Institute». Estos son los antecedentes bibliográficos sobre el tema


[1] Presentado al VI Congreso Nacional de Ciencias Neurológicas y Psiquiátricas, 1. 1970.

en lo que a la Asociación Psicoanalítica Mexicana se refiere; ninguna alusión haremos al desarrollo psicoanalítico promovido por la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis fundada por el Dr. Erich Fromm, ya que ignoramos sus vicisitudes.

La Asociación Psicoanalítica Internacional ha estructurado normas consistentes y sistemáticas para el entrenamiento profesional en todos los países del mundo. Durante mucho tiempo las diferentes unidades de preparación en los Estados Unidos y Europa siguieron el curriculum impreso por el modelo del Instituto Psicoanalítico de Berlín. En el año de 1931 se fundó en los Estados Unidos de Norteamérica el primer Instituto Psicoanalítico (ciudad de Nueva York); su primer Director fue Sandor Rado. Durante mucho tiempo los diferentes institutos de los Estados Unidos siguieron el curriculum Berlín-Nueva York y exigieron, como experiencia suplementaria a la propiamente analítica, residencias en psiquiatría cuya duración era más o menos variable. En el año de 1938 la American Psychoanalytic Association agrupaba a los diferentes institutos existentes en los Estados Unidos, los cuales fueron los responsables de la organización y enseñanza del psicoanálisis e hicieron una contribución inestimable no sólo al desarrollo del psicoanálisis sino a la de la psiquiatría norteamericana en su totalidad.

En 1932 la Asociación Psicoanalítica Americana fue integrada por 22 psicoanalistas; en 1942 eran 230 y en 1952 alcanzaban la suma de 485. En el roster de 1968-69 sus componentes sumaban 1,248.

El crecimiento logarítmico del psicoanálisis y su influencia inevitablemente han traído como consecuencia que se hable despectivamente de la ortodoxia o rigidez prevalentes en determinadas asociaciones o institutos afiliados a la Asociación Psicoanalítica Internacional. Pero haciendo uso de las palabras de Kubie diremos:

A la larga ningún sujeto bien formado es exclusivo de un sistema teórico. En este campo de la práctica médica tan particularmente confidencial, solamente es posible tener oportunidad de someter el trabajo a la investigación y crítica de los colegas en los institutos correspondientes.

La psicoterapia, más que ninguna otra rama de la medicina, se ha desarrollado en privado; ello hace particularmente difícil saber cómo trabajan los colegas. La única forma de aumentar la propia habilidad es estudiando la técnica con los demás, a través del intercambio de experiencias.

La historia del movimiento psicoanalítico en México va a cumplir 22 años. En aquel entonces un grupo de psiquiatras, de la también entonces joven generación, tomó conciencia del notorio atraso de la psiquiatría en México, de la falta de normas y requerimientos que regularizaran su ejercicio y de la incapacidad de recibir una preparación adecuada en el propio país; también se tuvo conciencia de la necesidad de crear para el futuro una escuela sólida, capaz y eficiente que brindara preparación y entrenamiento. Fue así como en los años de 1946, 48, 49 y 50 muchos psiquiatras jóvenes emigraron al extranjero a recibir las enseñanzas correspondientes.

Los institutos psicoanalíticos en los cuales adquirieron su preparación, todos ellos reconocidos internacionalmente, brindaron la ventaja adicional de poder integrar en una sola agrupación sistemas de pensamiento, construcciones teóricas, técnicas diversas y múltiples derivadas de las instituciones donde habían obtenido específicamente su entrenamiento.

El retorno a México se inició en el año de 1952. En el año de 1955 el número de analistas era suficiente y en la Sesión Administrativa del XIX Congreso Internacional de Psicoanálisis celebrado en Ginebra, los analistas mexicanos fueron aceptados como «Grupo Mexicano de Estudios Psicoanalíticos» bajo la supervisión de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Las razones para que la reunión administrativa diera preeminencia a la supervisión argentina sobre cualquier otra fueron primordialmente el mayor número de psicoanalistas formados en su seno, así como la igualdad idiomática que facilitaba el intercambio.

El Grupo Mexicano de Estudios Psicoanalíticos aceptado en la Reunión Administrativa antes referida, por las características nominales y por la participación en dicho Congreso del Dr. Avelino González, quedó integrado por las siguientes personas: Dr. Rafael Barajas Castro, Dr. José Luis González Ch., Dr. Avelino González, Dr. Ramón Parres, Dr. Santiago Ramírez y Dr. José Remus Araico y como candidatos los doctores: Corona, Césaman, González Pineda, Feder y la señora Remus.

En la primavera de 1957 tres miembros del grupo eran designados analistas didácticos por la Asociación Psicoanalítica Argentina y tres más analistas titulares con funciones didácticas. La situación previa, o sea, nuestra estructura como grupo de estudios, y la presencia de analistas didácticos hicieron posible que en el XX Congreso Internacional de Psicoanálisis realizado en París, el Grupo Mexicano de Estudios Psicoanalíticos se transforma en Asociación Psicoanalítica Mexicana.

Internamente el grupo de analistas, tanto en forma colectiva como individual, había venido luchando por integrar en su seno a psiquiatras que hubieran recibido una formación parcial en el extranjero o en el propio país. Este proceso de asimilación se alcanzó en su totalidad. En el año de 1956 se establecieron los primeros requisitos del instituto que habría de formar a los futuros psicoanalistas.

Desde el punto de vista académico, vale la pena enfatizar que la tendencia general y la filosofía para la formación de analistas es en general:

a) Selección rigurosa; prefiriendo en todos los casos calidad a cantidad.

b) Exigir dos años previos de análisis personal al entrenamiento académico; y

c) Transformar en cuatro, el número de años de instrucción académica, el cual era inicialmente de tres.

De aquellos pioneros iniciales, la actualidad nos muestra una asociación integrada por 44 miembros, de los cuales 20 son titulares y 24 adherentes. Dos promociones de estudiantes se encuentran en proceso de formación: una que en breve iniciará su octavo semestre, o sea el último de formación académica, y otra que dará comienzo al quinto semestre de los ocho integrantes del proceso de formación.

Han sido seis hasta la actualidad las promociones que ha procesado el Instituto de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Todos los procesos referentes a la selección, evaluación y promoción han estado a cargo de la Comisión de Enseñanza, coordinada en forma rotativa por uno de los siete psicoanalistas que la integran.

La Asociación Psicoanalítica Mexicana ha realizado desde su fundación nueve congresos nacionales, todos ellos anuales, con diferentes tópicos y en diferentes ciudades del país. El primero digno de tomarse en cuenta, por ser apertura y brecha, tuvo lugar en la ciudad de Cuernavaca, en diciembre de 1961 y el tópico a tratar —buena apertura en tratándose de psicoanálisis— fue: «El Complejo de Edipo». El último, realizado en diciembre del año pasado en la ciudad de México, versó sobre: «Vicisitudes del Impulso Agresivo en la Regresión del Adolescente».

Creo que estos dos tópicos extremos que van del amor al odio expresan con nítida claridad la evolución del mundo contemporáneo.

Nuestras relaciones internacionales se han incrementado en forma notoria. En primer término, y dado que la aceptación internacional de la Asociación Psicoanalítica Mexicana coincidió con la canadiense, hemos establecido coloquios mexicano-canadienses que celebra nuestro aniversario.

Tuvimos el privilegio de ser la sede del Primer Congreso Panamericano de Psicoanálisis. También el de participar en forma activa y relevante en los siete congresos psicoanalíticos latinoamericanos realizados hasta la actualidad. El primero se realizó en Buenos Aires, el último en Bogotá; alternan en forma bianual con los congresos internacionales que hasta ahora se han venido realizando en Europa. Seremos relatores durante el VIII Congreso Psicoanalítico Latinoamericano a realizarse en Porto Alegre junto con Argentina y el propio Brasil. En el año de 1964 México fue sede del V Congreso Psicoanalítico Latinoamericano caracterizándose por su alto grado de jerarquía en la organización y nivel científico. México ha estado representado en el Ejecutivo Central de la Asociación Psicoanalítica Internacional en diferentes niveles: primero en la Secretaría, con la nominación de Secretario asociado para Latinoamérica del Dr. Avelino González; segundo, en la Vicepresidencia para Latinoamérica por el propio Dr. González en el Ejecutivo Central, y tercero, en base a la defensa regional de áreas geográficas por el Dr. Namnum en el Comité de Programa para el próximo Congreso Internacional (realizado en Viena en el año de 1971). México, a través de su Vicepresidencia por Latinoamérica, de su representante en el comité de programa y de las gestiones de COPAL, a la cual aludiremos posteriormente, ha logrado que la representación latinoamericana en los congresos internacionales haya pasado de cero a veinte por ciento de participación. El congreso a realizarse en Viena tendrá en sus trabajos plenarios, en sus mesas de discusión y páneles una participación del veinte por ciento de latinoamericanos. En buena parte el éxito de esta gestión ha sido debido al trabajo conjunto realizado por todas las Asociaciones Psicoanalíticas de Latinoamérica, pero muy definitivamente bajo la gestión importante y significativa de Argentina y México. México y Latinoamérica tienen mucho que agradecerles a las gestiones de Avelino González, León Grinberg, Ángel Garma, Alfredo Namnum y Arnaldo Rascovsky. Sería injusto no brindarles un destacado elogio a su labor ejecutiva en diferentes puestos que harían tediosa esta relación. Es posible que a más de nuestra participación como relatores en el Congreso Internacional a realizarse en Viena, tengamos el privilegio de organizar en Latinoamérica, muy posiblemente en México, el próximo Congreso Internacional en el año de 1973. De los pioneros, contados con los dedos, a las realizaciones logradas, el trecho ha sido largo y el esfuerzo fecundo.

La Asociación Psicoanalítica Mexicana también ha establecido relaciones de intercambio científico con la agrupación que reúne a las Sociedades Psicoanalíticas de la Costa Oeste; algunos de nuestros miembros correspondientes más significativos pertenecen a ella: Bryce Boyer, Rudolf Ekstein e Hilda Rollman-Branch. En todos los momentos de nuestra historia nos han estimulado y orientado.

Las Asociaciones Psicoanalíticas de Latinoamérica han creado un organismo de tipo «ejemplar», COPAL. Estas siglas significan: Comité Coordinador de las Organizaciones Psicoanalítícas de América Latina. COPAL es responsable de la organización de los congresos psicoanalíticos latinoamericanos y del intercambio didáctico que cada año se celebra entre las agrupaciones que asocia. Ya hemos expresado que se han celebrado siete congresos psicoanalíticos en Latinoamérica, todos ellos efectuados bajo la administración de COPAL; la asociación huésped invita a miembros del Ejecutivo Central. En el pasado congreso al Dr. van der Leeuw y en el próximo a Leo Ranaell, los cuales conviven con las inquietudes del pensamiento psicoanalítico latinoamericano.

Las asociaciones componentes de COPAL son: Asociación Psicoanalítica Argentina, Asociación Psicoanalítica Mexicana, Sociedade Brasileira de Psicanalise do Rio de Janeiro, Sociedade Brasileira de Psicanalise de Sâo Paulo, Sociedade Brasileira de Psicanalise do Porto Alegre, Asociación Psicoanalítica Chilena, Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, Sociedade Psicanalítica de Porto Alegre, Asociación Psicoanalítica del Uruguay y Asociación Psicoanalítica de Venezuela. En la actualidad, la presidencia de dicha organización recae en la Asociación Psicoanalítica Mexicana, siendo su presidente quien suscribe estas líneas. Durante los últimos seis años se han realizado intercambios entre los analistas didácticos de las diferentes asociaciones. La función integradora de estos intercambios, tanto para la regulación de normas de entrenamiento, como para la creación de una filosofía latinoamericana, han sido evidentes. COPAL, a más de realizar intercambio didáctico, patrocinar los congresos latinoamericanos, y ser vocero ante el Ejecutivo Central, también organiza bianualmente los Congresos Psicoanalíticos Panamericanos. En ellos participan tanto las organizaciones latinas como Estados Unidos y Canadá. Realizaremos el IV Congreso Panamericano de Psicoanálisis en la ciudad de Río de Janeiro. Dichos congresos, los Panamericanos, son organizados en forma conjunta por COPAL y un comité de enlace permanente, designado por la American Psychoanalytic Association, COLLAC.

Desde su fundación, la Asociación determinó estructurar una política de divulgación dirigida al público general así como a profesionistas y técnicos no psicoanalistas. En forma regular ha divulgado su mensaje a antropólogos, médicos generales, estudiantes de medicina, enfermeras y psicólogos clínicos. También organiza ciclos anuales dirigidos al público general. Un índice del incremento de interés en la mencionada divulgación es el siguiente: el primer Programa de Divulgación convocó a cien asistentes, patrocinadores del mismo; en la actualidad realizamos el décimo y su asistencia fue de aproximadamente dos mil personas.

La influencia que el movimiento psicoanalítico ha tenido en la psiquiatría Mexicana es indudable. Gran parte de los miembros de la asociación ejercen influencia técnica y científica en diversas instituciones oficiales y privadas. En la Universidad Nacional Autónoma, los coordinadores del Colegio de Psicología han sido psicoanalistas; gran parte del profesorado del Departarnento de Métodos Clínicos de la Psicología en dicho colegio también son psicoanalistas. El personal psiquiátrico del Instituto de Neurología y Psiquiatría sustenta, orienta y encauza en el orden de una psiquiatría dinámica, bajo la representación de psicoanalistas o estudiantes de psicoanálisis de la Asociación Mexicana. El Pabellón de Psiquiatría del Hospital Militar, centro académico donde obtienen formación psiquiátrica como parte del curriculum nuestros estudiantes, es regido por miembros de nuestra asociación. También la Asociación Psicoanalítica ha promovido áreas de crecimiento lateral, ya sea en forma individual o colectiva, creando dos asociaciones regidos por un espíritu dinámico: la Asociación Mexicana de Psicoterapia y la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo. El pensamiento analítico ha impregnado la estructura y el saber de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría; su actual presidente es miembro de nuestra casa.

También, ante la necesidad de divulgar nuestro pensamiento psicoanalítico, así como lo más sustantivo y no traducido del pensamiento psicoanalítico internacional, se organizó un Departamento Editorial que en la actualidad divide sus publicaciones en dos series: «Colección Psicoanalítica» y «Monografías Psicoanalíticas». En la primera serie se han editado: Teoría de la técnica y psicoanalítico, de Karl Menninger; Aportaciones a la teoría y técnica psicoanalítico, de M. M. Gil y D. Rapaport; Teoría básica del psicoanálisis, de Robert Waelder; Psicoanálisis y valores morales, de Heinz Hartmann; Homosexualidad, estudio psicoanalítico, de Irving Bieber. En la segunda: El mexicano, psicología de sus motivaciones, de Santiago Ramírez; El mexicano, su dinámica psicosocial, de Francisco González Pineda, Estudios psicoanalíticos sobre la actividad creadora, de Phyllis Greenacre; Problemas de técnica psicoanalítico, de Otto Fenichel; La psicología del Yo y el problema de la adaptación, de Heinz Hartmann; El irracionalismo en Eric Fromm, de Mauro Torres; El mexicano, psicología de su destructividad, de Francisco González Pineda; Esterilidad y fruto, psicología de la función procreativa, de Santiago Rámírez; Psicoanálisis. La técnica, de Agustín Palacios, Santiago Ramírez y Gregorío Valner; El proceso creativo. Su distorsión neurótico, de Lawrence Kubie, y Psiquiatría dinámica, de Robert R. Mezer.

La Asociación Psicoanalítica Mexicana tiene un órgano de expresión periódica, trimestral denominado Cuadernos de psicoanálisis. En la actualidad ha aparecido durante cinco años. En él se expresan las inquietudes, orientaciones y tendencias de los miembros que la integran, así como de los visitantes huéspedes que presentan trabajos originales en nuestras reuniones científicas mensuales.

La actualización del analista como postgraduado se realiza en su participación en congresos anuales, en su participación en trabajos científicos y en múltiples grupos de estudios que patrocina y alienta la asociación.

Desde el año de 1962 y en forma ininterrumpida, la asociación patrocina una clínica en la cual se pretende, y se ha logrado obtener, material clínico para el trabajo de estudiantes y a la vez brindar un servicio a la comunidad. Parte del curriculum formativo del estudiante de psicoanálisis es su participación en la evaluación de casos, así como de su evolución procedentes de esta institución que brinda servicio a la comunidad con honorarios restringidos. El Dr. Parres ha sido el espíritu en esta área de nuestro desarrollo.

Hace ocho años decíamos que la Asociación Psicoanalítica Mexicana era una asociación nimia. En la actualidad es una asociación pujante y joven. Ha sido el resultado del esfuerzo inicial de algunos pioneros, pero todos sus miembros, así como la comunidad, han participado en forma intensa en su desarrollo; sin la participación de todos y cada uno de ellos nuestro florecimiento no hubiera sido posible.

Ha sido para mí un privilegio, un honor y una alta satisfacción el ofrecerles a ustedes esta reseña panorámica que les puede brindar una imagen de lo que hemos hecho, de dónde estamos y a dónde vamos.

Freud (humildemente me hago partícipe de sus palabras), expresaba en el V Congreso Psicoanalítico Internacional realizado en Budapest:

Nunca hemos pretendido haber alcanzado la cima de nuestro saber ni de nuestro poder y ahora, como antes, estamos dispuestos a reconocer las imperfecciones de nuestros conocimientos, añadir a él nuevos elementos e introducir en nuestros métodos aquellas modificaciones que puedan significar un progreso.

México D.F., a 5 fe febrero de 1970

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