Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía. En Infancia es destino.
1969
La conducta del ser humano se encuentra determinada por los troqueles o pautas a las que fue sometida la personalidad en su proceso de desarrollo. El niño va a recibir a través del manejo y tratamiento que los padres hacen de sus necesidades una gran cantidad de información que habrá de troquelar su posterior conducta. En el lenguaje de Igor Caruso, podríamos señalar que a una determinada praxis va a corresponder un cierto devenir. El devenir se va a dar en un contexto social, económico y político determinado. Debe haber una relación de correspondencia, si no total sí al menos óptima entre el troquel, la praxis con la cual se creó al niño y el mundo probable en donde habrá de realizarse su conducta, su devenir. Cuando el cambio social es abrumador y particularmente distante de la praxis y del troquel en el cual se forjaron sus miembros constitutivos, la semilla del conflicto está pronta a germinar en múltiples formas. El mundo que se va a vivir será por definición frustrante. Cuando la distancia entre la praxis y el devenir es escasa o nula, tendremos el estatismo por norma. Es necesario que la relación dialéctica sea óptima: ni exigua, ni intensa, para que el cambio social opere en condiciones tranquilas.
Lorenz expresó que: «La constante estimulación de la agresión, como por ejemplo, la frustración, puede ayudar a mantener al individuo en condiciones de lucha» y añadía: «uno de mis discípulos, Walter Heiligenberg, ha mostrado recientemente, de manera cuantitativa, que es necesaria constante activación para mantener el comportamiento agresivo ‘en forma’. En otras palabras, sufre atrofia si se mantiene inactivo demasiado tiempo».
Marshall MacLuhan en un libro que lleva por título sugerente y apasionante, Understanding media, señala que más importante que el contenido de la comunicación son los medios a través de los cuales ella se transmite. Una gran revolución se da en el pensamiento humano cuando el hombre ya no depende de la tradición oral para expresar sus mensajes sino que puede recurrir al alfabeto. En ese momento la vista suple, parcialmente, al lenguaje oral. Los medios de comunicación del hombre moderno han acortado las distancias. Simultáneamente contemplamos, en México y en San Patricio, los funerales de un magnicidio revelador de una lucha de generaciones. En múltiples cadenas de tiendas dispersas en todo el mundo, en forma paralela, se exhiben los mismos vestidos fabricados en las mismas telas y que serán estrenados por personas de la misma complexión, gustos y sentimientos. Los mismos modelos de automóviles, de aficiones, de imágenes y percepciones se producen en forma reiterada y repetida en el mundo. La comunicación entre los hombres ha dejado de ser sustantiva, profunda, íntima y trascendente. El hombre moderno está sometido en forma masiva a una praxis inerte que le da un «espíritu de seriedad», en el sentido de Sartre, convencional y ridículo. Es a este tipo de comunicación superficial y epidérmica, carente de toda hondura a la que el mismo McLuhan califica como comunicación de mensaje.
Cuando se publicó el libro de Orwell, 1984, pensábamos que aludía a una imagen caricaturizada de un mundo probable; en la actualidad es tan sólo una descripción cabal de un universo desprovisto de vitalidad y totalmente robotizado. En un genial ensayo sobre la Autonomía e independencia relativas del yo, Rapaport hizo uso del ejemplo dado por el libro de Orwell para enfatizar sus puntos de vista. En el modelo de Rapaport el yo es relativamente autónomo e independiente con respecto tanto del mundo interno como del externo. En ocasiones esta independencia relativa con respecto a uno o a otro se ve resquebrajada y el yo queda esclavizado a uno u otro. Durante el dormir el yo pierde conexiones sensoriales y perceptuales con el mundo exterior y al así suceder, se esclaviza al mundo interno; se ve inundado por las imágenes oníricas procedentes de la interioridad. Por el contrario, en las situaciones de extrema vigilia y alerta, el yo pierde sus conexiones con el mundo interior y se somete totalmetne al mundo externo. En este orden de ideas podríamos decir que las garantías que nos protegen de esclavizarnos al mundo interno son dadas por el mundo externo y a la vez las garantías que evitan la esclavitud al mundo externo son dadas por nuestra interioridad.
En el mundo contemporáneo se han abatido en forma considerable los instrumentos yoicos y las fuentes de alimentación procedentes del mundo interno. Así pasaba en 1984. Un ministerio de información codificaba la historia a fin de hacer indiscriminativa la memoria. La alimentación se homogeneizaba, con alimentos siempre iguales e igualmente insípidos haciendo también indiscriminado el proceso gustativo. Las obras de arte fueron proscritas. La intimidad violada: en las pequeñas casas, iguales, carentes de colorido y en serie habían sido colocadas telepantallas que brindaban información permanente y rápidamente codificada por sistemas de computación electrónica. Incluso las bebidas alcohólicas habían sido homologadas, solamente se ingería ginebra. Ciertas prescripciones y órdenes así como las directrices del poder bombardeaban permanentemente a los sujetos durante su trabajo y el reposo. Con estas técnicas se lograba un hombre carente de dimensiones chato y robotizado. En alguna otra ocasión señalaba: «La industria trajo consigo la robotización —la información, los mismos vestidos, los mismos artefactos— y la carencia de intimidad y vida interior. La producción de artefactos en masa ha creado eso que Jules Henry llama la obsolescencia y que consiste en que los aparatos apenas comprados ya son anticuados. La comunicación se ha vuelto superficial, de masaje, epidérmica, y la gente ha perdido contacto con ella misma y con los demás». Nunca antes como ahora se ha confundido tanto el signo con su significado. Octavio Paz decía:
La prisa por desarrollarse, por lo demás, me hace pensar en una desenfrenada carrera para llegar más pronto que los otros al infierno… Antes nos regía una providencia o un logos, una materia o una historia en perpetuo movimiento hacia formas más perfectas; ahora un pensamiento inconsciente, un mecanismo mental, nos guía y nos piensa. Una estructura matemática nos determina, nos significa».
En este mismo orden de ideas, Paz señalaba que:
Un elemento esencial a todo lenguaje, es ser un sistema de signos y símbolos con significaciones comunes para todos aquellos que lo emplean. Si cada uno habla un lenguaje propio, el resultado es la incomunicación, la muerte del lenguaje. Un diálogo entre esquizofrénicos.
Pero yo agregaría que si cada uno de nosotros habla el mismo lenguaje, el resultado es un diálogo entre oligofrénicos.
Y simplemente para establecer una vez más la similitud entre el psicólogo y el poeta citamos de nuevo a Paz:
El lenguaje [puede ser] de una utilidad paradójica, pues ya no está al servicio de la comunicación sino de lo incomunicable… [el poeta y el drogado] vio su espacio interior en el espacio de afuera. Tránsito de lo interior a lo exterior —un exterior que es la interioridad misma.
La técnica de lavado cerebral y la producción experimental de alucinaciones descansa en este equilibrio relativo de la autonomía e independencia del yo. Valner en alguna ocasión acuñó una frase plena de significado acerca del efecto de los nuevos medios de comunicación y dijo que el círculo familiar había sido roto en un semicírculo, por la televisión.
El ilusorio concepto del progreso se ha resquebrajado. Las contradicciones internas del sistema y el precio tan intenso que se ha pagado por el desarrollo se han puesto en evidencia y el primero en percatarse de ello ha sido el estudiante, generación nueva con capacidad de pensamiento político y social que descubre abruptamente el gran engaño, la gran frustración y por ende dispara desorbitadamente y con celo su gran violencia.
La desproporción demográfica, por otra parte, entre la generación joven y la vieja es alarmante. Se prevé que para el año de 1975 algo más del 50% de la población masculina del país tendrá menos de 19 años y casi el 68% menos de 25. El 58% de las mujeres tendrán menos de 19 años y 66% menos de 24. Un mundo de jóvenes, muy jóvenes, es regido por un mundo de escasos, muy escasos hombres maduros y viejos. La cantidad de oportunidades que se brindan a esta población juvenil en permanente desarrollo no corresponde a sus necesidades básicas. Siempre que encontramos una frustración excesiva, la resultante va a ser una gran violencia. Por eso allí donde la frustración y el conflicto son más agudos: discriminación de blancos contra negros, prevalencia de ricos contra pobres, hegemonía de un sexo contra el otro, la protesta va a surgir en forma más aguda.
Una generación es una estructura y será más conservadora cuanto menores contradicciones existan entre las instituciones primarias y secundarias en las que se aistenta. También tendrá una mayor garantía de estabilidad cuando el equilibrio entre el interior y el exterior sea más balanceado.
La protesta estudiantil en todo el mundo, es positiva y saludable en el mundo mecanizado y carente de oportunidades de nuestros días. En muchas ocasiones los medios por los cuales esta protesta, en sí saludable, se expresa, pueden ser patológicos. La nueva generación, o parte de ella, quiere prescindir del diálogo epidérmico, quiere penetrar en el encuentro con una voz interna de la que fue despojada la generación precedente. A veces recurre a medios patológicos para el logro de su meta. Usa LSD porque se le privó de medios normales para poner en movimiento puertas de percepción diferentes. Hace uso inmoderado de un «amor promiscuo» porque tan sólo se le mostró uno de tipo convencional y obsoleto. Recurre a la violencia porque no ha sido escuchada por medios pacíficos. Hace algún tiempo escribía: «El American way of life ha resultado inoperante, de allí la canción de protesta, el LSD y el pelo largo. A los jóvenes les importa más vivir que decir que viven. Para el mundo de los viejos en que vive, lo importante es lo estereotipado, lo convencional, no lo íntimo o lo real».
En este contexto el joven es un síntoma positivo que expresa la alta descomposición de la estructura social. Vietnam por ejemplo utiliza en forma masiva medios de producción que deberían de usar con el fin de aumentar la prosperidad y disminuir el sub-desarrollo. El joven que protesta está deseando un proyecto de libertad para sus recursos y sus posibilidades. Se alìa al amor, al negro, al subdesarrollado y encuentra que las soluciones que la generación precedente le brindó son insatisfactorias.
En el Ateneo Cultural de la Escuela Nacional de Arquitectura señalaba que nuestros logros materiales han sacrificado en forma dramática al hombre interior.
Konrad Lorenz señalaba que el único animal que lleva la agresión intraespecífica, es decir en la misma especie, hasta la muerte, es el hombre, fundamentalmente porque la ha instrumentalizado y al hacerlo se ha despersonalizado del efecto de la misma. Genocidios de magnitud incalculable han hecho que la generación nueva no crea en la decencia de quien le precede.
Es preciso reanudar el diálogo. Se interrumpió probablemente hace mucho tiempo. Quizá en Hiroshima; estamos tanteando la forma de llevarlo a cabo; es evidente que los procedimientos con los que hasta ahora hemos intentado hacerlo son ineficaces y anticuados. Toca a la nueva generación reanudar el contacto, la ternura, la fe y la esperanza que el hombre perdió en su pseudoverdad.
