1971 SEIS PUNTOS SOBRE LA VIOLENCIA

Marshal McLuhan, en un sugerente y apasionante libro que lleva por título Understanding Media señala que «más importantes que el contenido de la comunicación son los medios a través de los cuales ella se transmite.»

I. Una gran revolución se da en el pensamiento humano cuando el hombre ya no depende de la tradición oral para expresar sus mensajes, sino que puede recurrir al alfabeto. En ese momento la vista suple, parcialmente, al lenguaje oral.

Los medios de comunicación del hombre moderno han acortado las distancias. Simultáneamente contemplamos en México y en San Patricio los funerales de un magnicidio revelador de una lucha de generaciones. En múltiples cadenas de tiendas dispersas en todo el mundo, en forma paralela, se exhiben los mismos vestidos, fabricados con las mismas telas y que serán estrenados por personas de la misma complexión, gustos y sentimientos. Los mismos modelos de automóviles, de aficiones, de imágenes y percepciones se producen en forma reiterada y repetida en el mundo. La comunicación entre los hombres ha dejado de ser sustantiva, profunda, íntima y trascendente. El hombre moderno está sometido en forma masiva a una praxis inerte que le da un espíritu de seriedad, en el sentido de Sartre, convencional y ridículo. Es a este tipo de comunicación superficial y epidérmica, carente de toda hondura, a la que el mismo McLuhan califica como comunicación de masaje.

Cuando se publicó el libro de Orwell, 1984, pensábamos que aludía a una imagen caricaturizada de un mundo probable; en la actualidad es tan sólo una descripción cabal de un universo desprovisto de vitalidad y cabalmente robotizado.
II. En algún lugar de su estructura, el ilusorio concepto de progreso se ha resquebrajado, las contradicciones internas del sistema se han puesto en evidencia y el primero en percatarse de ello ha sido el estudiante, generación nueva, con capacidad de pensamiento político y social, que descubre abruptamente el gran engaño, la gran frustración y por ende dispara‹desorbitadamente y con celo su gran violencia.‹

III. Allí donde el conflicto fue más agudo, discriminación de blancos contra negros, prevalencia de ricos contra pobres, hegemonía de un sexo contra el otro, va a surgir en forma aguda la protesta.

IV. Una generación es una estructura, tanto más conservadora cuanto menor contradicción existe entre las instituciones primarias y secundarias en las que se sustente

V. La protesta estudiantil tiene resultados positivos, quizá son los únicos saludables en el mundo mecanizado de nuestros días. La nueva generación quiere prescindir del diálogo epidérmico, quiere penetrar en el encuentro de una voz interna de la que fue despojada la generación precedente. A veces recurre a medios patológicos para el logro saludable de su meta. Usa LSD porque se le privó de medios normales para poner en movimiento puertas de percepción diferentes. Hace uso inmoderado de un amor promiscuo porque sólo se le mostró uno de tipo convencional y obsoleto. Recurre a la violencia porque no ha sido escuchado por medios pacíficos. Ha perdido toda fe en los mayores, porque éstos no se hicieron‹ dignos depositarios de ninguna fe en el hombre.

Konrad Lorenz señalaba que el único animal que lleva la agresión intraespecífica, es decir en la misma especie, hasta la muerte, es el hombre. Fundamentalmente porque la ha instrumentalizado, y al hacerlo, se ha despersonalizado del efecto de la misma. Genocidios de magnitud incalculablehan hecho que la generación nueva no crea en la decencia de la que le precede.

VI. Es preciso reanudar el diálogo. Se interrumpió, probablemente hace mucho tiempo. Estamos tanteando la forma de llevarlo a cabo. Es evidente que los procedimientos con los que hasta ahora hemos intentado hacerlo, son ineficaces y anticuados. Toca a la nueva generación reanudar el contacto, la ternura, la fe, la esperanza que el hombre perdió en su seudoverdad.

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