Teófilo de la Garza.
En el fondo, es cuando ésta se reconoce como banda de malhechores, como conjunto de locos —o según Freud, como «horda salvaje»— que una sociedad psicoanalítica toma la única forma que le conviene, la única imagen que puede sostener sin invalidar al psicoanálisis.
Si profundizamos en los efectos del psicoanálisis veremos que todo grupo de psicoanalistas lleva consigo el principio de su disgregación. Su estabilidad y buen funcionamiento demostraría por el contrario, el olvido del descubrimiento freudiano. En este sentido, el psicoanálisis es fundamentalmente asocial, y hablar de sociedad psicoanalítica en una contradicción terminológica».
Francóis Roustang. Un funesto destino
El 14 de abril murió Santiago Ramírez Ruíz, el psicoanálisis en México debe estar de luto —al menos debiera estarlo pues como anota nuestro amigo Juan Carlos Pla, en el prologo que escribe a las Obras Escogidas de Santiago, este es «El más representativo de los psicoanalistas mexicanos». Esto es fundamental, sin em bargo la ofuscación puede impedir visualizar lo sustantivo del ser, pero este riesgo es similarmente, aunque no igualmente peligroso, para los que amamos a una persona, como para los que no.
Willy Baranger inicia su trabajo «Proceso en espiral y campo dinámico» escrito en honor a Enrique Pichón Rivera con las palabras siguientes: «Resulta difícil —pero al final rendidor e inclusive necesario— para cualquier ser humano, situarse respecto de quién fue su padre, trátese de una paternidad en sentido estricto, familiar, o de una paternidad simbólica». En mi caso respecto a Santiago puedo reconocer —quiza porque el siempre se abstuvo de asumirla— su función de padre simbólico, posibilitado por las múltiples semejanzas y las multiples diferencias con mi padre familiar. Todo esto… es el pasado y el pasado nos constituye, en el presente de este escrito me conformo con la insuficiencia de mi capacidad para transmitir por escrito la magnitud de mi sentir.
Santiago —nombre de apóstol— y como tal, su misión fue trasmitir la palabra que vehiculiza el amor, que enseña la verdad, que ilumina «¿la oscuridad del inconsciente?»
Santiago fue psicoanalista, fue maestro y fue amigo, debió también ser artista, pues es todo un arte armonizar las funciones mencionadas.
Fundó y/o colaboró en el desarrollo da múltiples instituciones, paradójico con la cita del inicio de este escrito, sin smbargo del mismo texto tomo lo siguiente:
«Probablemente no haya solución alguna. Un analisis llevado hasta el limite destruiría la sociedad psicoanalítica, que a su vez, para seguir existiendo, no puede dejar de amenazar gravemente el análisis. No existen buenas sociedades de psicoanálisis; con relación al análisis son todas malas puesto que mantienen la transferencias que el anlista quiere disolver; pero tampoco son totalmente malas ya que, a fin de cuentas, el análisis no podría trasmitirse sin una forma cualquiera de sociedad».
Santiago Ramírez Ruíz 1921-1989, Psicoanalista-Maestro-Amigo, muy amigo. Fundó y/o colaboró en el desarrollo de múltiples instituciones… solo en una permaneció hasta el final: La Universidad.
Santiago: Los que realmente te conocimos, te recordamos con cariño.
Monterrey, N.L. a Junio de 1989.
