Cuadernos de Psicoanálisis 2-3, 1967
El título del presente trabajo me planteaba innumerables disyuntivas; inicialmente pensé titularlo, en base a la traducción de Parres del libro de Kubie, Hildegard y Pumpian, El Psicoanálisis como Ciencia; más tarde, y sintiendo presuntuosa la nominación anterior, ideé algo así como «Aspectos científicos en el ejercicio de la práctica analítica». El enunciado era largo y confundía lineamientos técnicos con aspectos prácticos. En este largo recorrido también pensé en «El Psicoanálisis y la Ciencia». Dicho decir era vago en tanto que el psicoanálisis es, a la vez y simultáneamente, diferentes cosas. Por último me decidí por el título que nomina a la presente comunicación.
El psicoanalista maneja con destreza la situación analítica y la problemática que dentro de ella acontece. Utiliza con una frecuencia mayor de la que se supone un instrumental manejado con alta cientificidad. No es habitual que el analista piense en el rigor lógico de sus postulados, por ello no le brinda la dimensión altamente rigurosa a la calidad de su trabajo.
El propósito de estas líneas es indicar al analista práctico las características más sobresalientes del método científico así como sus peculiaridades. En un segundo tiempo se tratará de establecer la similitud entre las características
previamente señaladas y las que le son inherentes a la situación analítica.
En un trabajo anterior, leído en el IV Congreso de Psicoanálisis, señalábamos: El desarrollo de las ciencias experimentales es la contribución más significativa de la civilización occidental. El racionalismo, usando el método matemático, pretendió lograr el conocimiento de la naturaleza, en contradicción cabal con el empirismo, el cual hacía uso de la observación experimental como fuente de conocimiento, racionalismo y empirismo, en la actualidad, han dejado de ser métodos rivales para conocer la naturaleza, son métodos complementarios. Se llama empirismo científico al método que abarca y enlaza el empirismo radical, el racionalismo y el pragmatismo crítico… todo método precisa poner en movimiento tres procesos permanentemente repetidos: a) que abstraiga del hecho observado, es decir, que extraiga propiedades y relaciones de un objeto, hecho o fenómeno, y no que tan sólo hable de los aspectos concretos del mismo; b) que con los abstraídos y otras abstracciones se establezcan hipótesis y c) que ellas se pongan en uso para su verificación y comprobación.
Poincaré, al hablar de la naturaleza de lo que la ciencia observa, señalaba:
…no es suficiente observar; es preciso utilizar las observaciones y para ello es preciso generalizar. Los errores cometidos han vuelto al hombre de ciencia cada vez más circunspecto, se ha observado cada vez más y se ha generalizado cada vez menos… por otra parte, es preciso darse cuenta de que la simple acumulación de datos no hace ciencia, de la misma manera que una acumulación de piedras no es una casa.
Sin generalización, la previsión es imposible; para preveer es preciso, al menos, invocar la analogía. El mismo Poincaré dice en su Filosofía de la Ciencia:
…gracias a la generalización, cada hecho observado nos permite prever otros en gran número: únicamente que no debemos olvidar que sólo el primero es cierto y todos los demás son probables. Por sólidamente fundada que nos parezca una previsión, jamás estaremos absolutamente seguros que la experiencia ulterior no la desmentirá en caso de proponernos verificarla; sin embargo, la probabilidad es a menudo bastante grande para que prácticamente podamos contentarnos con ella; vale más prever con una certeza incompleta que no prever… es necesario que cada experiencia nos permita el mayor número posible de previsiones y con el más alto grado de probabilidad que se pueda. Toda generalización supone en cierta medida la creencia en la unidad y la simplicidad de la naturaleza. No tenemos pues que preguntarnos si la naturaleza es una, sino cómo es. Sin duda, si nuestros métodos de investigación fuesen cada vez más penetrantes, descubriríamos lo simple por debajo de lo complejo.
En forma cada vez más aguda, el científico se interesa por la relación entre los hechos, más que en los hechos mismos. Paz señala en Corriente Alterna:
…un cambio semejante se observa en las otras ciencias; la biología,,
la lingüística, la teoría de la información y la antropología estructural. …abandonan las explicaciones lineares y coinciden en su visión de la realidad como un sistema de relaciones sincrónicas. Célula, palabra, signo, grupo social: cada unidad es un conjunto de partículas.
En el trabajo inicialmente citado dijimos que la metodología era el conjunto de procesos que se seguían para la postulación y verificación de enunciados científicos; ella, la metodología, y esto es importante y a menudo no comprendido, tiene que ver con todo tipo de ciencia. A dicho respecto Hartman dice:
La ciencia es un método y no se refiere al contenido; si hay una pauta sistemática formal, aplicable a un conjunto de objetos, entonces hay una ciencia, sin importar que el objeto sea espacio temporal, y de allí observable y predictible, o que no lo sea. Así la matemática, la música y la axiología son ciencias lo mismo que la ciencia natural. Realmente incluyen observación y predicción como la última porque estas dos características no son sino el resultado de la aplicación de la pauta y de la conformidad de los objetos a la pauta.
Citando a Feigel decimos que para que un método sea operativo debe cumplir ciertos requisitos esenciales:
1) Ser constantemente lógico (aun cuando la materia que explore no sea lógica e incluso mágica o arbitraria); es decir, derivar sus enunciados lógicamente unos de otros y referirlos a otros previos.
2)De ser posible, el método debe ser definido en forma preferentemente cuantitativa (de aquí que no sea trivial el intento de Montaño).
3) El método debe estar basado empíricamente y ligado a lo observable.
4)Tiene que ser susceptible de corroboración y por ende de manipulación experimental.
5) Tiene que ser demostrable en diferentes casos y capaz de ser repetido por diferentes experimentadores.
6) Por último, debe facilitar la creación de leyes, conceptos y teorías generales que amplíen el marco de predicción.
En el mismo orden de ideas, y apelando una vez más a Poincaré:
Toda generalización es una hipótesis, la hipótesis tiene por tanto una función necesaria que nadie ha discutido jamás… debe ser sometida siempre a verificación, lo más rápida y frecuentemente que sea posible. …son hipótesis peligrosas todas aquellas que son tácitas e inconscientes.
Al preguntarse Poincairé, ¿qué es la ciencia?, se contesta:
…es, en primer lugar, una clasificación, un modo de relacionar hechos que las apariencias separan, aun cuando estén ligados por un parentezco natural y oculto. …en otros términos, la ciencia es un sistema de relaciones… solamente en las relaciones debe ser buscada la objetividad… son las relaciones las únicas que pueden ser consideradas como objetivas… una teoría científica es tanto más verdadera cuanto pone en evidencia mayor número de relaciones verdaderas. La ciencia prevee y porque prevee puede ser útil y servir como norma de acción. A menudo sus previsiones son desmentidas por los hechos, pero, con todo, el científico se equivoca con menos frecuencia que el no científico que predice al azar… no hay modo de eludir este dilema o la ciencia no permite prever y, entonces, no tiene valor como norma de acción, o bien permite prever de una manera más o menos imperfecta y entonces no carece de valor como norma de conocimiento. …el científico interviene activamente eligiendo los hechos que merecen ser observados. Un hecho aislado no tiene interés por sí mismo; se le considera cuando existe motivo para pensar que podrá ayudar a otros o bien sí, habiendo pre-dicho, su confirmación es la verificación de una ley.
Hace muchos años, Kubie mencionaba la necesidad de contar en psicoanálisis con marcos de referencia plenos de consistencia, con el objeto de pedir ayuda fructífera a los colegas científicos de otras disciplinas. La disciplina científica y la ciencia analítica en general plantean contradicciones internas severas, choques inesperados y paradojas inusitadas. Sin embargo, como lo dice Whitehead:
…un choque de doctrinas no es un desastre, es una oportunidad… en lógica formal, una contradicción es la señal de una derrota pero en la evolución del conocimiento real, marca el primer paso hacia el progreso y la victoria, ésta debe ser una de las razones para la tolerancia, aparentemente extraña, a la diversidad de opiniones.
Young definiendo al científico, anota:
…el investigador (por otra parte, al igual que el poeta, tal y como lo dijera Octavio Paz) busca constantemente nuevas informaciones acerca del ritmo y la regularidad de lo que sucede a nuestro alrededor. …Este es el proceso al que denominamos duda y que consiste en buscar nuevas semejanzas significativas. Una vez halladas, obtenemos un sistema de leyes, de certezas… lo significativo… es cual código de señales que nos permite transmitir en determinado tiempo la mayor cantidad posible de información.
A este respecto, Montaño nos hacía ver la importancia de la cibernética, la cual establecía un código haciendo abstracción del hecho concreto, y estudiando, en cambio, el sistema y sus características.
El psicoanálisis como sistema de pensamiento utilizó en sus orígenes una gran cantidad de analogías derivadas del pensamiento físico en boga, el Newtoniano. Ahora parece ser que, en virtud del desarrollo de la cibernética (estudio de los reguladores o mecanismos de dirección), las analogías se transforman. En el lenguaje de Newton se suponía partir de un sistema de partículas conocidas para después descubrir lo que ocurría cuando actuaban sobre ellas otras fuerzas. En la actual analogía cibernética partimos del conocimiento de que… la característica fundamental de los mecanismos de dirección que mantienen a un vehículo en trayectoria fija, es conocida en la jerga de los ingenieros como retroalimentación. Haciéndonos más explícitos, un aparato receptor de gran sensibilidad registra cualquier desviación en la trayectoria y transmite la información tendiente a corregirla. La información proporcionada por cada receptor tiende a producir una acción del cuerpo que sea apropiada para mantener nuestro sistema de vida estable ante el cambio registrado por el receptor. El hombre utiliza el lenguaje, o debiera utilizarlo, para mejorar la comprensión en los sistemas de retroalimentación; sistemas capaces de dar estabilidad adecuada a nuestras pautas culturales.
El proceso de comunicación consiste en convertir la cantidad de información que un individuo recibe en un resultado que también tiene el carácter de información porque a su vez está dirigido a otra persona.
Para Young, la palabra comunicación significa: «intercambio de información entre dos o más personas o animales».
Antes de Freud, e incluso en su tiempo, se pretendió comparar al hombre con un reloj (a Barajas no le gusta la analogía); en el siglo XX se le equipara analógicamente, a una máquina computadora. La analogía clásica, la newtoniana, la del reloj, postulaba un sistema cuyo comportamiento era completamente conocido y cuyo futuro podía ser determinado. La física ha descubierto recientemente que las complejas relaciones existentes entre nosotros y lo que observamos no pueden ser descritas de esa manera. Debemos partir de una organización inicial que sólo podemos describir de un modo imperfecto y cuyo futuro no podemos reseñar con exactitud. Sin embargo, y esto es de particular importancia, podemos determinar la probabilidad de que se comporte en una forma dada.
En este orden de ideas, ya Young señalaba:
…que nuestra ignorancía respecto a la manera en que se rige el comportamiento es tan grande, que aún no sabemos cuánto es lo que aprendemos de los demás y cuánto es lo que heredamos de nuestros padres… dependemos fundamentalmente del aprendizaje. Únicamente la estructura elemental de la organización cerebral es la que se hereda.
Muy poco de nuestro comportamiento es realmente instintivo, si con ello nos referimos a lo que es determinado por herencia orgánica. De acuerdo con los experimentos de Hebb, incluso aprendemos a tener hambre. También de acuerdo con los trabajos experimentales del autor, se aprenden las reacciones placenteras y dolorosas. El niño sonríe y hasta ríe cuando ha sido alimentado, y estos signos se convierten en símbolos de certeza y particularmente del logro de la comunicación. En esta línea de pensamiento podemos afirmar que la función del lenguaje, al menos la inicial, es la de transmitir información útil para subsistir. Desde esta temprana forma de transmitir información para subsistir, hasta la altamente elaborada del artista, el cual transmite información sobre cosas que antes no eran objeto de comunicación, se encuentran todas las gamas y variables que van desde la simple suma hasta la teoría einsteniana del campo unificado. Las máquinas nos señalan una y otra vez que su comportamiento está regulado y previamente programado. El programa y la memoria del programa en la máquina fueron elaboradas por el programador. En este camino de ideas podemos pensar que lo que llamamos cualidades innatas de las personas, adquiridas antes de nacer, son menos importantes para la evaluación conductal, de lo que generalmente suponemos. Claro está que la estructura innata necesita alimento; ya lo decían Piaget y Rapaport:
Las estructuras de cada nivel jerárquico pueden necesitar distinto alimento, desde estímulos sensoriales simples y mínimamente organizados, hasta las experiencias complejas que se encuentran en una sociedad y que mantienen en sus individuos las creencias ideológicas y las entidades compatibles con esa sociedad.
También es de Rapaporta la siguiente conceptuación:
La conciencia necesita para mantenimiento el alimento diligente provisto por un medio tradicional y estable en el cual el individuo nace, crece y termina su vida (alto sentido de la identidad); es decir, el estímulo de la presencia de opiniones y recuerdos de los «demás» que lo han conocido o conocerán siempre. Parece ser que escogemos (a manera cibernética) los lazos sociales, de matrimonio y amistad, etc., para asegurarnos ese patrón de estímulos familiares paterno y materno que necesitamos como alimento de nuestras varias estructuras.
Las analogías son indudables; en áreas tan aparentemente distintas del hombre, como el trigo y la genética vegetal, nos encontramos con la siguiente frase de Lisenko:14
…las condiciones exteriores, una vez asimiladas e integradas por un organismo vivo, dejan de ser condiciones exteriores, es decir, se convierten en parte integrante del organismo vivo que en adelante requiere para su crecimiento y desarrollo la presencia en su alimentación de esas condiciones que antes formaban parte del medio exterior.
La importancia de la experiencia y el aprendizaje ha sido enfatizada incluso por los genetistas. Pierre Boiteau nos dice: «La unidad del medio imprime su huella, cualquiera que sea la diferencia genética de los embriones».
Para terminar estas reflexiones de un psicoanalista que incursiona en un campo que le es ajeno, señalaré las palabras de Aristóteles expresadas aproximadamente 400 años antes de Cristo: «Solamente hay ciencia de lo general… los hechos observados son asimilados los unos a los otros y agrupados en conceptos».
Desde el punto de vista de la teoría de los juegos, la situación analítica es un juego de dos en el que el tema central es uno de los participantes. El diseño del experimento se ha efectuado en forma tal que, de acuerdo con lo señalado por Rapaport, el yo tiende a perder su independencia y autonomía relativas con respecto al mundo interno. La regularidad, la consistencia, la uniformidad, la abstinencia, con todo lo que a ella le es concomitante, incluso la falta de información derivada de la posición recostada, trae como consecuencia que una de las partes del juego empiece a brindar un peculiar tipo de información. Si se pone atención a la comunicación que brinda el paciente, expresada en forma libre (?) (asociación libre en nuestra jerga), bien pronto el observador se percata que más allá de lo aparentemente trivial de la comunicación formal y de su aparente incongruencia, existe algo profundamente significativo y congruente. La línea rectora, la temática y la secuencia de lo que comunica un determinado paciente, adquiere características reiteradas y repetidas. Tan reiteradas como el tema obsesivamente repetido de El Bolero de Ravelo de la Sexta Sinfonía de Shostakovich. Las características de la repetición señalada incluyen todas las experiencias del sujeto; las actuales y las remotas, las que se están dando en el seno mismo de la situación analítica y las que se dan afuera, las que se comunican en la vigilia y las que aparecen en los sueños; el modo en que se comunica el proceso morboso y la forma en que lo hace el resto de la personalidad: afectos, ideación, etcétera, no contaminados por la enfermedad. El terapeuta, parte observadora del juego, si no incurre en lo trivial e insignificante, es decir, si se mantiene en un estado de atención susceptible de captar lo valedero, atención flotante (?), pronto, a la manera de una computadora, registra y agrupa aquello que se repite, que se reitera, que cobra dimensiones analógicas. Sin importarle el territorio de donde proceda la comunicación: sueño, vigilia, fantasía o pensamiento lógico, va agrupando el material que le es proporcionado y con él edifica una o múltiples hipótesis. El material brindado por el objeto activo del diálogo carece de sintaxis, lo que le hace aparecer superficialmente confuso e irrelevante. El objeto receptor del diálogo introduce la sintaxis en lo escuchado, agrupa los predicados y se encuentra con que las hipótesis formuladas por él tienen hondo significado científico; efectivamente, implican y son implicadas. Aun cuando en ocasiones su objeto de conocimiento es lo contradictorio, internamente, y en el sistema mismo, carecen de contradicción. Quiero enfatizar a mis colegas acerca de la falacia metodológica que consiste en confundir el método con el objeto al que está dirigido. El método siempre es lógico aun cuando el objeto de observación no lo sea. Las hipótesis formuladas pueden ser verificadas por cualquier observador que recoja el material con las mismas reglas de juego. Por último, y no por ello menos importante, la comunicación recibida y agrupada en la forma descrita sirve para establecer predicciones de un alto índice de validez.
BIBLIOGRAFÍA
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Boiteau, Pierre. Evolución de las concepciones biológicas. Colección Problemas Científicos y Filosóficos. Universidad Autónoma de México, 1964.
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